26/3/09

Contradictorias contradicciones

Ahora de pronto me da por sentir pánico al verte.
Ahora que estás lejos me da por añorarte interminablemente.
Ahora que te veo venir te odio a morir.
Ahora desprevenida me llamas y destrozas mi invulnerable corazón.
Ahora mi corazón llora anhelando desprenderse de tu voz.
Ahora que arrastras tus penas pretendes contagiar tu desdicha.
Ahora que no hablas intento rememorar tus agónicas palabras.

23/3/09

Huyo

La oscura noche me acompaña,
yo disfrazada de oso panda,
las calles deshabitadas con el viento soplando mi espalda,
vamos recorriendo el camino empedrado de tristeza innata.
Huyo despavorida siguiendo la estela que dejó tu mira convexa en calles desiertas donde me aguarda la meta.
Noche gélida, oscura y vacía.
Noche aguda de preguntas absurdas, respuestas insonoras que dejan mi alma triste y perdida.

17/3/09

Sin remedio

Tic tac, tic tac, el reloj con su sonido brutal ensordece mi cerebro que no deja de pensar en que no tengo sueño y no consigo soñar.
Persevero en el intento de conciliar el sueño e inmóvil me quedo tumbada y pienso en mis ojeras de mapache y su posible mejoría.
Por fin dormida, con mis párpados cerrados me veo pululando por el universo de los sueños rellenos de pesadillas y entonces me voy relajando animada en que mañana mis ojeras se parecerán más a una lucha entre el tiempo y mis pensamientos.

15/3/09

Resaca vegetal

Tumbada el mundo me da vueltas, de pie voy dando tumbos, corriendo llego hasta el profundo agujero dejándome la vida en cada embestida.
Tumbada otra vez, el zumbido me estremece y me vuelvo a marear recordando que bailaba torpe y sin gracia ¿¿será por culpa de la ginebra o por mi torpeza innata??.
Dos días de resaca con zumbidos diarios que me estremecen en un letargo de devoluciones de algo que ya no existía, no sé si valió la pena emprender tamaña empresa sumergida en lambrusco y ginebra.

11/3/09

Niña llorona.

Llorando el dolor de las penas que no pasan,
llorando de aburrimiento infernal de situaciones vacías,
llorando en un rincón hecha un ovillo estoy yo,
llorando por la disparidad de cuerpos inertes llenos de soledad,
llorando desespero en mi fragilidad circunstancial,
por fin lloro lágrimas enfrascadas, por fin.
Lloro de alegría por saberme humana,
lloro de alegría por que se qué tú también podrás aliviar tu interior llorando como yo.

4/3/09

Carta Nº 40

Me duele tu enfado.
Me duele tu tristeza.
Me duele tu enojo.
Pero lo que más me duele es tu silencio….
Sentir que te escondes de mí.
Que estás detrás de tus “no sé”.
Que, como el tango:
Te busco y ya no estás.
¿ Necesitas una excusa para separarte de mí?
Puedo subir la montaña más alta
con tu ayuda.
Sin ti, me cansa hasta jugar al escondite,
me cansa saltar obstáculos,
me cansa pelearme con tu orgullo,
me cansa golpear la puerta
que ambos queremos que se abra
y tú mantienes cerrada.
No creo en tu confusión sino en tus frenos.
No creo en tu “tiempo” sino en tu orgullo.
No creo en tu odio sino en tu frustración.
No creo en tu conducta sino en tu sentir.
Me siento como el ciego
del poema de Rafael de León
“que agita su pañuelo llorando
sin darse cuenta de que el tren
hace rato ya que ha partido…..”.
¡Ven! ¡Abre! ¡Habla! ¡Pelea!
¡Que aquí estoy!

Jorge Bucay.