23/8/08

En marte es un caso aislado.

Sale el sol, un nuevo día, volvemos a empezar, será aburrido y monótono. Desayunas, coges el pan la leche fria y blanca desde la botella se resbala por tu garganta como te gusta a ti, buscas la chaqueta, no la encuentras, buscas la cartera, tampoco está, se esconden no quieren irse contigo. Mueves los dedos en señal de adiós, le das un beso si es que no tienes prisa, tu día es eterno, de noche volverás iluminado por la luna. A su monotonía le dará grandes inyecciones de fantasía mezclado de picardía en cantidades industriales. No enciendas la tele no hay nada que interese, date un baño, come algo, olvida por un instante qué pasará mañana. Cuando vuelvas ella revolucionará tus cabellos, te llevará a aquella esquina que sólo tu y ella saben, abrázale, demuéstrale que sigues vivo, que puedes con eso y más. Lástima que ni te des cuenta de que tiene el pelo rosa, ni siquiera has notado sus lágrimas que ruedan sin parar escote abajo.

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