3/2/09

Carreras nocturnas.

Cicatrices curadas de tempestades vacías,
cicatrices que ya son simples manchas de una herida que fue grande al lado de una hormiga,
con cariño y apósitos fueron curándose lenta y pacientemente,
una cicatriz que aún sigue allí pero eso no te importa ni a ti ni a mí,
son dos centímetros de cicatriz, una mancha en un pequeño cerebro que no vale para nada, justo donde están las risas y las infinitas mentiras,
así pues, desastrosamente cicatrizada de una herida ínfima y desvanecida lo miro y ya nadie llora, ahora sólo ríe.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pienso que hay veces que, según que cicatrices, no hacen más que adronar la belleza, dejando la marca de un recuerdo imborrable del que nunca querremos curarnos.

Anonimamente y con mucho carinyo...

Silvia dijo...

Retornado anónimo, los recuerdos son un trocito de mi, siempre lo llevo conmigo allá donde quiera que yo vaya, los sufrimientos se esfuman cuando te montas en el coche y ya no ves su rostro, entonces asumes que todo se va desvaneciendo, que todo es sólo un recuerdo de nada, un recuerdo nada más.
Saludos lleno de alegría y efusividad.