22/2/09

Doctor corazón.

Horas perdidas mirando al techo, mirando la esfera plateada del reloj que no cesa de caminar, voces desesperadas se oyen en mi interior, voces tristes aferradas a la suerte de un papel impreso como resultado definitivo de un corazón que tiembla por decirte lo que siente, mi cuerpo palpita por tu blanca presencia, calma este dolor, calma mis lamentos, calma esta sensación vacía de ver pasar el tiempo mirando el techo, mirando la esfera plateada de este reloj sin compasión.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo me mata ver pasar el tiempo sin hacer nada, me siento como ese desierto de sal desgarrado partido en mil pedazos, resquebrajado, triste, esperando que pase algo sin más, que ingenuidad, no?
besos bonita

Silvia dijo...

Eeee, la pregunta es:¿¿Qué queremos que nos pase??, con la respuesta en tu mente, sal y ve a por ello, tampoco pidas imposibles que será peor el remedio que la enfermedad. Yo quiero, yo quiero..... ¿¿Qué quiero??, creo que no lo sé ni yo, mi mundo esta lleno de complicaciones y nadie me lo pone fácil pero, pero... los peros siempre están ahí... pero un día quién sabe. A grandes males grandes decisiones. Esperaremos pues.. Besos nena.

Silvia dijo...

Eeee, se me olvidó hablar de la ingenuidad, qué cabeza la mía, pues eso, la ingenuidad es irreal, vamos a despertar y tener la sensación de que algo ocurrirá así, con espontaneidad,por favor, no pidamos imposibles. Ingenuidades aparte, te diré que ayer tan ingenua yo creí que era feliz, sí sí, feliz, pero ya ves que los sueños sueños son y me desperté y todo sigue igual sin mucha novedad salvo que el teléfono sigue sonando y yo no quiero contestar. ¡¡Silvia para ya!! gritan por ahí, le haré caso. Más besos plofeados.