Caminos rectos, el sol aplastante,
allá,
lejos, distingo tus andares,
el
pulso galopante, dice, tierra trágame.
Disimulando
una llamada, estoy junto a ti
negando
miradas e inventando una charla.
Sentí
tu olor, te vi sin mirarte,
Simulando
un desconcierto reprimo un grito que ahogo en silencio.
No
estás solo, no.
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