Mirándonos a los ojos nos observamos sin rencor destapando un cofre que se hundía en el fondo de la piscina.
Mirándote yo, recuerdo sentimientos que aunque rebusque muy adentro me abrasa y siento desconsuelo, y tú, mirándome frente a ti, semidesnuda, indefensa, hurgas por dentro y encuentras sentimientos, ya sea de desconsuelo o de un leve pensamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario