11/5/10

Odio el café

Cuando ese café se deslizaba por mi garganta raspándolo sin piedad, miré tu cara, aguanté el tipo con una sonrisa conciliadora aunque quería salir huyendo desesperada, sin apenas palabras escuchaba tu monólogo de vivencias, claro, hace tiempo que el tiempo nos destemplo en la distancia, el tiempo…
Mi incredulidad se cubre de inocencia y mi sonrisa bobalicona ameniza la tragicomedia de tus vivencias.

No hay comentarios: